Borja Cabezón
Opinión

Los deseos de Pablo Iglesias

Los socialistas tenemos dos almas complementarias: la que nos lleva como cuadro político de un partido democrático a tener posiciones constructivas con el conjunto de la sociedad española en el marco de un proyecto común y la que nos lleva como militante de un partido cuya historia le da derecho a recibir, ya, pocas lecciones, a reflexionar en voz alta sobre los deseos que tiene el otro Pablo Iglesias.

Querías como buen comunicador y audaz politólogo… comunicar y hacer política en España. Quisiste hacerla en IU y ensayaste en la Venezuela dictada por Chávez. En un sitio eras asesor y te cortaban el paso y en el otro te pagaban y abrían las puertas de la política televisiva española. Incluso te ayudaban a montar tu propio canal de televisión al más puro estilo “Aló Presidente”. Ni en tus sueños más dulces dibujabas este escenario GANAR/GANAR que has logrado (admirable desde un punto: el de conseguir los retos que te propones) donde o eres Vicepresidente del Gobierno de España o vamos a nuevas elecciones con tu lema, irresponsable, de campaña ya construido: Españoles, la culpa de estas nuevas elecciones es del PSOE en su deriva a la derecha.

Quieres como buen estratega y excelente tacticista… dinamitar el PSOE para ocupar su espacio electoral. Has trazado una estrategia brillante pero inaceptable por sus formas, por la demagogia que utilizas, por el uso mezquino de los argumentos que haces atribuyendo a la militancia socialista un sentimiento buscando su división y por la irresponsabilidad con el país y sus instituciones. Tienes la suerte, de ahí tu aceleración, de que el PSOE está sin estrategia clara y utilizas artimañas para engañar a la ciudadanía que, sedienta, compra tu esperanza barata basada en la proclamación de conductas y compromisos que no cumples sin ni siquiera haber llegado a gobernar el país. Haces, incluso, completamente lo contrario.

Dictas al PSOE un hipotético Consejo de Ministros sin haberlo consultado antes con el propio PSOE (¡tampoco con tus democráticos círculos o vuestras votaciones telemáticas!), humillando a nuestro candidato a la Presidencia del Gobierno con la famosa sonrisa del destino de tu divina Providencia. Tienes ese especial “momento” donde tus mensajes llegan a todos los rincones de España y en cambio cuando se te quita la careta esos mensajes se quedan a medio camino. Todo llegará. Buscas entorpecer todo el proceso exigiendo máximos imposibles e incendiar los Comités Federales del PSOE para ofrecerte como el guardián de una parte del PSOE. Hiciste una cosa parecida en IU.  Lo que ya no sabemos es si alguien con esos gestos, esas ideas retorcidas, esas faltas de respeto y esas trampas de Manual es de “izquierdas”.

Querrás como buen obsesionado con el PSOE y admirador (del odio al amor hay un paso) de Felipe González… parecerte al PSOE más genuino y brillante. Trabajarás con ahínco un lavado de imagen hablando de cosas “moderadas” y no tan “radicales”. Ensayarás, como lo hiciste con tu gesto cortante, para que tus gestos, frases y conceptos no sean tan agresivos. Venderás no cortarte la coleta como claro gesto simbólico y gratuito de “sigo siendo el mismo”. Ordenarás que te definan como “socialdemócrata” apelando a que la realidad es menos idealista. Olvidarás aquellos insultos al PSOE como casta, puertas giratorias y todas esos discos rallados que has repetido, como ya has olvidado (sin haber gobernado) cuando dijiste hace menos de cien días que nunca serías Vicepresidente de un gobierno presidido por Pedro Sánchez.

Tu día a día se basará en aquello que decía Marx (no en el que dices que te basas) de “estos son mis principios, si no le gustan tengo otros” o como decía unos de vuestros primeros y máximos apoyos, el decano de la Facultad de Ciencias Políticas de la UCM “si para lograr sus metas Podemos tiene que cambiar su discurso, lo hará”. Inventarás cualquier cosa para posponer lo que has ido proclamando llenándote la boca de falso orgullo ciudadano porque se te hará incómodo convocar un proceso para salir de la OTAN, otro para salir de la UE, otro para el referéndum monarquía-república, otra consulta ciudadana para auditar la deuda, ir a Bruselas para decir que no pagaremos las deudas o buscar en el Presupuesto General del Estado una renta para todos los ciudadanos de este país sea cual sea su posición económica, echar a todos tus amigos, novias de puestos de mando o asesorías…

Pero no te preocupes, esto no sucederá. Tendrías que conseguir tu primer objetivo de doblegar al PSOE y eso no pasará. Superaremos de una u otra manera este momento difuso.

Tus padres te llamaron igual que a nuestro fundador y tú copias una ruta como la de Felipe González, su equipo y su proyecto pero aun siendo lo más resuelto de la parrilla televisiva de las últimas décadas no tienes dos claves fundamentales: la solidaridad de querer construir con humildad y respeto un proyecto común de cambio ni la visión responsable de Estado y futuro de país. Te quedaste con lo malo de las experiencias latinoamericanas, olvidando (quizá en el avión de vuelta) todo lo bueno de las mismas.

Borja Cabezón. 01/02/2016